miércoles, diciembre 09, 2009

(Loise Lane)

1

Hola, ¿Qué onda? Vengo del cine... Me gustó la peli: Superman. Vi como que la gente no la entendió bien, yo me acordé de la primera parte. Imaginé cosas que tal vez no las quizo dar a entender el director. Vi a un superman ante unas ganas de ayudar a lo que va mal, él tenía la fuerza de arreglar las cosas, salvar a la gente de problemas, problemas momentáneos pero sin poder ayudar al mundo a dirigirlo hacia una dirección. La gente es buena y tiene fuerza y tiene buenas intenciones pero no sabe adónde ir y ya ni les importa ir a ningún lado y todo es un caos, y Superman ve mas allá de los problemas locales, ayuda en los trenes que se descarilan y hasta gatos que se pueden caer de arboles grandes, pero se siente triste o mas bien solo por ver algo que nadie ve, por no poder compartir ese algo con alguien y por sentir la impotencia de no saber adónde ir y aunque tenga mas dirección que los demás, al final su dirección es como la de todos, simplemente sin ir adonde la media va, observando de lejos y aunque semi involucrado con las actividades sociales, alejado de toda influencia mental o espiritual, y guiado simplemente por los ojos de Loise Lane, que es lo más verdadero que encuentra en la vida, en su vida, una chica a la que amó pero al ir a buscar esa respuesta a esa ausencia mas allá de la carne, una ausencia de un pasado heredado, se va más allá del tiempo soportado por ella, pero no para él, porque para un hombre cuando está dentro de un paréntesis, no existe el tiempo, no existe nada y existe todo al mismo tiempo, cosa que es difícil comprender por alguien que se queda en la tierra enamorada y dolida por la ausencia de aquello que la había hecho llegar a las estrellas; volar y sentir y compartir algo que ningún humano la hizo sentir ni un hombre de la tierra, ni con su avioneta la hizo volar sin necesitar alas... Y este Superman se va y ella no sabe por qué y ¿Por qué no sabe ella? Porque él no supo decir adiós y no dijo nada, no dijo adiós porque no se iba, pero estaba tan confundido o cansado o aturdido que no dijo nada, dejando a la vida dar a entender lo que tendría que ser.
Pero la vida le hizo a Loise Lane entender que él se había ido para siempre y él, al volver y querer encontrarla de la misma manera en que la dejó, ya que el tiempo no paso para él, encuentra una foto de ella con otro, un hombre bueno, el mejor de los terrestres, pero no mejor que él para protegerla y llevarla a volar a las estrellas. Además hay un lazo que complica la escena, un niño, que ante la ética y el amor al bien, lo aleja de la tentación de tenerla y ¿Qué pasa con Superman? Se siente perdido en la soledad, y mas allá, en una soledad que alguna vez sintió la luz de la compañía, una luz que se fue lentamente hasta ir dandose cuenta que no era bueno querer robar a quien se dejaría robar facilmente, rompiendo una unión humana de terrícolas, de seres que comenten errores, que a diferencia del género de Superman, como extraterrestre que es y que no fallaría a su fidelidad eterna, y mas allá del pasado, el origen y el futuro de haberla conocido.
A esta Loise Lane, y que se va volando (Superman) con una sonrisa fingida de paz, que solo él sabe que le duele más que una estaca en el corazón de kriptonita, y se va a buscar el tiempo y no para regresar el tiempo atrás (ya que lo hecho hecho está). En el pasado y en el futuro, lo que se rompe en la tierra, se rompe en el cielo. 
Y no quiere volver el tiempo atrás para encontrarla a ella, libre y sin hijos, y se va volando a la nada, a su origen, donde siempre estuvo solo, con sólo el recuerdo de algo que lo mantenía vivo, una voz que ya no sabe si venía del pasado o del futuro, si de su padre o si de su hijo, o si de él mismo, dónde toda la sabiduría está dentro de él mismo, pero habría de pasar no se sabe cuánto tiempo, y si fuera necesario el tiempo para sanar ese dolor que cada kilómetro de vuelo crecía en dolor  por ese amor que ...Y así termina, un poco como es la vida...


Puntos suspensivos...


como un continuará infinito, como entrar a un círculo y no salir nunca de él, simplemente sentirse de diferente manera, dependiendo en qué punto del círculo se va. Y ahora siento que estoy en un punto del circulo donde Clark anhela a Loise y es mas grande el anhelo que la intriga de su origen o el destino de su cuerpo, pero ella está dolida por alguna cosa mal comprendida, por algun malentendido... porque al querer demostrarle su amor intenso de alguna manera que él pensaba fuincionaría, no funcionó, y ella lo tomó mal, y se alejó y parece que algo está roto, pero no se sabe si en el cielo o en la tierra y por eso la vida sigue y ya sin mostrar lágrimas, sino solamente sin mostrar felicidad o manteniendo las emociones neutrales, como un sábado en casa, solo y sin ganas de salir, ni ganas de entrar simplemente esperando a que sea domingo para esperar el lunes y el martes y miércoles, jueves y viernes y sábado, viviendo en el círculo pero esperando que algo inesperado rompa esa ruta inanimada, algo mágico, como un cuento tuyo en mi oído, como sentir tu aliento en mi cuello cuando siento tu pierna rodarme, cuando siento en la oscuridad del cuarto como te estremeces cuando mis dedos humedecidos por mi saliva giran suavemente alrededor de tu sexo, cuando tu sudor lo absorbe mi cuerpo al sentir el aire fresco que entró por la ventana después de hacerte el amor y el silencio de la noche dice todo lo que se tenía que decir en la vida, donde ya las palabras y el lenguaje no son necesarios por que tan adentro entré que no salí jamas.



martes, diciembre 08, 2009

Comida China

2
Aquel dia habíamos tenido una discusión por teléfono, fue un mediodía rarísimo de esos que a veces el cuerpo presiente y el corazón niega reconocer. Por la tarde/noche volvimos a hablar (Claro, a mi parecer) mas tranquilos, jamás pensé en prepararme para lo que se tenía que venir. Recuerdo haberla llamado estando en el local de comida china, no sabía que llevar, que gustos, no se… del otro lado una voz rara de la persona que hasta ese momento creías conocer te respondia un: “Lo que vos quieras”, tan extraño como aquel bote de basura prendiéndose fuego que encontré al salir del local, el resto de la historia a esta altura es predecible.
¡Como odié en ese momento este tipo de comida! ¡Y, claro! Uno necesita encontrar “algo” para enojarse, podría haber sido un arroz con queso, o fideos con crema ¡Pero no! Fue el peor Chaw Fan que digerí esa noche.
Asi que pasó a formar parte de esa estúpida e innecesaria lista de: “No, porque…”. (Que tan bien, nos hace cuando lo creemos necesario)
Despues de unos meses, he aquí de cómo una noche cualquiera teniendo una visita en casa, me reconcilié con esta comida:

- Pero no se cocinar.. me volvi el mejor amigo del delivery.
- Bueno, pidamos algo
- Ok, dale. ¿Qué pedimos?
- ¡Comida china!
- Ehh, odio la comida china...
- ¿Por qué? Ahh... (Después de mirar mi reacción, y cometer el estúpido error de comentar el porqué)
- Bueno pero a mí me gusta y a vos también... no sé. Dejá que esos malos momentos decidan irse…
- Dale... dale, entonces ¿Qué pedimos?
- ¡Comida china!
- Jajaja ok, pero postre también.


Bonus Track: ¿¡Cómo que conocés a Hugo Blanco!?



miércoles, diciembre 02, 2009

El límite de la lluvia.

2

Los consejos de la profesional terminan convirtiéndose en tarea para el hogar tras reiteradas recaídas. Cuando uno se separa de un ser amándolo silenciosamente, con un corazón casi sordomudo, los valores pasan a cubrir un segundo plano y la búsqueda del clavo mas grande comienza a convertirse en una casería. El problema es cuando no estás en temporada y debés recurrir así al infame directorio de recuerdos.
Abrí anciosamente el celular, con esperanza y sensación de prenda limpia, pero nunca nueva. Inicio, directorio telefónico. Enviás un mensaje. Te das cuenta que es sábado y se está haciendo tarde. Las posibilidades comienzan a parecer desfavorables en tu mente. Apagás el cigarrillo tras quemar tus dedos y decidís enviar otro mensaje a un segundo destinatario. Si ambos son contestados con vibras positivas ya tendrás tiempo para pensar en una forma de quedar bien parado. Después de todo, solo hay un primer puesto en el podio pero no hay un ganador sin un perdedor (El cual tendrá su revancha a su debido tiempo). Media hora transcurre según marca la pantalla de la PC mientras el chat se torna fiel candidato a ser representado por la banda sonora de The Pianist. Uno a uno los contactos desaparecen. No dan aviso, no se desvanecen en mi austeridad, no dejan pistas que puedan ayudarte a no flaquear de la misma manera durante la conversación de la próxima solitaria noche. Solo desaparecen en un parpadeo. Volvés a tomar el celular, el cual siempre se mantuvo a una distancia menor de 50 cms de nuestro campo visual y fue revisado y testeado en su funcionamiento 7 veces en aproximadamente 35 minutos, lo que te da un promedio de 5 minutos entre cada revisión. 5 minutos agotadores, capaces de generar onomatopeyas listas para ser erradicadas a una tira de Mafalda. Nada. El fondo de pantalla sigue en primer plano y no tiene pensado esconderse detrás de un aviso. Caés en la cuenta de que el sueño se apoderó de vos, producto de una irresponsable apreciación de las dimensiones, y ya no sería tan frustrante perder una batalla con la noche. Sabes que al día siguiente te darás cuenta que fue una pésima idea tomar ese celular y marcar los números equivocados.
La luz te despierta. Tomás las llaves de tu casa y aún dormido salís a caminar con la esperanza de cambiar el aire que aún recorre y se fagocita en tus pulmones. Dicen que el sol cura si pasás algunas horas frente a el. Dicen que dicen…