lunes, agosto 09, 2010

18:07 hs

1
Despues de muchos meses, los pasos ya no le pesan, toma el ultimo suspiro y se detiene ante el asombro y sonrisa nerviosa del otro lado.
-hola.
-hey! Como estas?
Y en ese abrazo de bienvenida, se despidieron:
Los recitales que soporto con su mejor cara
Los dias de pelis que jamas quiso entender
Todos los compilados guardados sin oir
Todos los textos leidos una sola vez
Los sabores de helados repetidos
La tele encendida sin control remoto por pelear
Los bares que nunca se compartieron
Los espacios vacios.
Y tambien todas las cosas buenas por la cual uno solo quiso luchar y ya no se pudo.


Ahora la charla era amena, compartieron sonrisas, preguntas de esas que haces conociendo las respuestas, la comodidad se hacia presente, después de un tiempo en que ambos habian elegido no saber de cada uno, se extrañaban encontrar cada respuesta como si el tiempo no hubiese pasado.
Hasta que le confiesa el motivo del encuentro, el mismo que le intrigó durante todo el tiempo que habian pasado juntos, el mismo que esa tarde fria y gris se encargaba de confirmar. Todas esas peleas, discusiones, tarde (como todo lo que habia sucedido hasta ese momento) empezaban a cerrarse.
La cabeza esta vez no se dividió en dos, y después de desearse lo mejor, se fue pensando en todas sus veces que cuestionó el hecho de sentirse culpable, dejó la mochila que erróneamente supo llevar, era ironico que esta vez la ultima palabra, haya sido aquella que en su momento el deseó: luchá.!


Algunos le discuten si lo que se cierra son etapas o ciclos, si realmente hay un principio después del final.
Algunos le preguntan si tiene vigencia el dolor por callar.
El tiempo como aliado le supo enseñar a caminar nuevamente por ese mismo lugar al cual le habia costado y mucho retomar.
Algunos se quedan celebrando con su realidad.
Otros seguimos caminando.
Seguimos.


domingo, agosto 01, 2010

Lado B

2
Una obra de teatro
Un tema
O hasta escenas de una película.
Cuantas veces crees que tu sonrisa, tus momentos que capturas en esa retina (peligrosa también) al que después denigran con el titulo de: “lindos momentos”, forman parte de un video.


Imnumerables veces nos hicimos creer que solo servimos para hacer todo mal, asi cobardemente escondemos (lo que muchas veces por temor a vaya saber qué) lo que uno tambien sabe hacer.
Y es que si es o no, el final que queres, por lo menos ahora no seras la única persona en sostener lo que ya no queres ni podes ocultar:


Yo también (te) hago bien.


lunes, julio 26, 2010

Parque (Yo Tampoco)

1

'La próxima semana será la mas fría del año' te comentan mientras tu cabeza sigue sin querer encontrarle la salida a tu ofuscamiento, capricho similar a la imagen de un perro persiguiendo su cola. Momentos atrás tenías la sensación de que los empleados que abrían las persianas de sus locales te sonreían al pasar como simulando un deseo de augurio, comenzando una rutina con promesa de cambio aspirando a convertirse en novedosa anécdota para la hora del mate. Pausando y rebobinando el tema 6 en mi reproductor una y otra vez mientras pensabas en lo sobre abrigadas que las personas caminan en invierno, todo iba bien hasta el comienzo de esta mañana de Lunes. Todo iba bien hasta hace 10 meses…

Comenzó con una tímida propuesta de su parte a la cual no prestaste atención por orgullo o por miedo, sentimientos casi antagónicos, destinados a pertenecer cada uno a la contrahoja en un diccionario y a no cruzarse sin que alguna lágrima sea derramada y humedezca la sabana bajo la cual las excusas jugaban a esconderse de niñas. Unas palabras a su oído casi susurradas para no despertarla, parte de un plan con el fin de no crearle expectativas falsas y en caso de un mal resultado, de que sea menos dolorosa la caída. Los versos fueron tomando forma hasta erguir con oraciones las columnas de lo que más tarde sería el sustento de nuestros secretos más profundos, piedra angular tallada en consonantes, centro del fruto de nuestro amor y odio. Pasamos de un simple boceto de lo que significaría explotar frente a miles de ojos nuestras miserias mas profundas a un estado de casi completo silencio, que lejos de ser angustiante hacía que la percepción de nuestro alrededor se pareciera mas al interior de una bola de nieve de cristal que a la lúgubre ironía sonora de una costa sin mar. Pronto nuestro corazón de niños lo convirtió en un juego y como todo juego necesitó implementar ciertas reglas. Algunas tácitas, otras impuestas. Nada que nos hiciera perder la paciencia. Amenos no por mucho tiempo. Cualquier diferencia se resolvía con un encuentro en este mismo parque, sentados cada uno en sus respectivas hamacas, bautizadas con nuestros segundos nombres luego de una discusión que tuvo como mediador a un torneo de Piedra, Papel o Tijera al mejor de tres (nunca debí confesarle que prefería Piedra toda la vida). Quizá de nada sirva arrastrar ahora esta idea por un camino lleno de especulaciones que abran lentamente heridas aún por cicatrizar pero creo que a veces es mejor no competir. Dejarle el juego a los que creen que deben de ganar algo para alcanzar su meta. Contentarse con ver a los corredores pasar una y otra vez por la misma curva frente a nuestros ojos… abrazar tiernamente a quien amas luego de mil derrotas asfixia menos que hacerlo fervientemente tras una victoria.

Todo iba bien hasta el comienzo de esta mañana de Lunes. Todo iba bien hasta hace 10 meses…

…Pero prefiero que el invierno se quede. El viento pareciera querer darle vida a las hamacas como preludio al verano.