martes, diciembre 29, 2009

Hasta luego.

3
Han pasado ya más de 8 meses desde aquella última vez que nos vimos, desde aquel recital que funcionó como despedida para ambos. Hoy nos volvimos a ver, mejor dicho, nos cruzamos por esas caprichosas casualidades.
¿Nervios? ¡No!
¿No saber qué preguntar? ¡Tampoco!

Créanme que fue una charla amena y hasta divertida. Sin querer (o inconcientemente) caminamos mucho, hablando, contándonos cosas acerca de nuestras vidas, que nos pasó durante todo este tiempo. Recuerdo ese silencio, ese maldito y agradable silencio, ese instante incómodo que ambos supimos resolver con una sonrisa, casi cómplice.
Creía haberme preparado muy bien para este momento. Mis días de terapias, mis borracheras sentimentales, mis llantos solitarios, y mi constante búsqueda de recuerdos habían quedado atras; no fuimos a la misma heladeria ni al mismo bar, es más solo caminamos.

Hace un tiempo creé un blog con un par de amigos con el propósito de contar todo lo que el post-corte deja, esas heridas escritas. Poco a poco lo fui dejando. Mis amigos siguieron con sus Post's, cada día uno mejor que el otro, después de este pequeño, casual "gran" encuentro, prometí revisar cada uno de mis textos, para ver el descenso de ese dolor que se va esfumando junto con tus ojos vidriosos cada vez que la recordaba, o esa voz quebrantada cada vez que la nombraba.

No la acompañé más a su casa, no nos quedamos parados sin saber de que hablar en la puerta de su edificio, no nos prometimos ir a cenar o pasear algun día.
"Hasta luego".
Y aquellas sonrisas (no más) cómplices se desvanecieron.

¡Ah! Por cierto, también hace 8 meses atrás llegaba fin de año, y entre preparativos para un viaje, decidí recordar con una sonrisa el año que estaba por terminar, entre petaca de whiski barato y el juego con el tiempo, encontré mi vieja canción para dejar de lado esas penas.





Todos nos merecemos un buen final...
¡Felíz final de año!

domingo, diciembre 27, 2009

Onomástico

6
Chico: Estoy cansado de este tipo de charlas.
Chica: Si querés puedo no hablarte más.
Chico: O podemos cambiar de tema.
Chica: ¿Ves? Entonces me terminás dando la razón. Querés demostrar que no te afecta cuando en realidad así lo hace.
Chico: No se trata de quien tiene la razón, no es un kiosco de diarios esta conversación. Se trata de que no entendés cual es mi punto y considero que jamás vas a entenderlo con tu personalidad.
Chica: ¿Y como es mi personalidad?
Chico: Fría. Como el malo de Batman… el capitán Frio. Tenés el corazón helado.
Chica: Jajajaja, es que no tengo corazón.
Chico: Yo creo que sí, pero está tan frío que no lo sentís. Así como cuando tu mamá te hizo tu primer arito en la oreja. Te congeló esa zona tanto tiempo que llegaste a no sentirla en lo absoluto.
Chica: Mi mamá no me hizo mi primer arito.
Chico: Ok, pero el que te lo hizo te congeló también el tímpano porque ¡No me estás escuchando!
Chica: No puedo estar más atenta a tus palabras.
Chico: Y yo hacia donde se va moviendo tu boca. Me cuesta apuntar.
Chica: Ya te lo dije, es mejor ahorrar palabras conmigo. Se te nota en el tono de tu voz, tenés un círculo que cerrar.
Chico: Y el dueño de este bar tiene una ventana la cual abrir ¡Esto es un horno!
Chica: Estás exagerando bebe, yo estoy espléndida.
Chico: Porque tu corazón te mantiene a temperatura ambiente. Yo sufro por partida doble. Por un lado tengo un corazón cálido, quizá hasta algunos grados por encima de la media. Y por el otro, me hacés Efecto Fiebre.
Chica: ¿Qué es eso?
Chico: ¿Viste que cuando uno tiene fiebre levanta temperatura pero sin embargo experimenta chuchos de frío? Eso es porque tu cuerpo está tan caliente que hasta el simple contacto con la temperatura ambiente del exterior, mas fría, te hace notar la diferencia. Basta con que tu piel toque el mismo aire.
Chica: ¿Me estás chamullado?
Chico: No, ya te dije que lo nuestro no funcionaría nunca. Sos muy alta para mí. Aparte, según vos, “tengo un círculo el cual cerrar”, excusa que usan las mujeres cuando no se animan a ir de frente y al mismo tiempo sufren de celos e/o inferioridad. Y no me refiero a que te hayan expulsado al número 9 a los 3 minutos del segundo tiempo empatando 0 a 0. ¿Por qué esa necesidad de cerrar un círculo, olvidarnos de la otra persona, no poder nombrarla o citar sus frases como si fuese alguien despreciable que nunca debió haber formado parte de nuestras vidas? Esto no es una novela previa al giro final, cuando las parejas se separan con odio y se desean poca cosa menos que la muerte. Es simplemente un Adiós, bajo circunstancias forzadas pero realistas, mezquinas pero urgentes, hasta egoístas, pero no intencionadas. Si el círculo se cierra, aquellos sentimientos seguirán girando una y otra vez, sin escapatoria alguna, mareando a nuestro corazón y agotando nuestra cabeza. No se trata de forzar un olvido, se trata de que la vida fuerce nuestro siguiente paso.
Chica: Y yo ahora tengo que pensar que todo esto va a aparecer en tu blog mañana… y voy a sentirme una estúpida como todas las mujeres a las que nombrás.
Chico: No, porque de hecho muchas de esas historias no existen, solo busco darle una vuelta de tuerca a la manera de expresar una sensación en forma de relato basándome en alguna frase o situación que haya vivido. Lo que se ve es un tornado creado en mi cabeza, de lo que simplemente fue un pequeño soplido.
Chica: ¿Entonces se supone que esta charla y yo nunca existimos?
Chico: Aaaaalgo así. Por fin nos estamos entendiendo…


Happy Birthday To Me


jueves, diciembre 24, 2009

Silueta Naranja

3
La verdad es que sólo me acuerdo de las cosas que nunca supe de vos.
Cómo te reís o cómo lloras. Cómo es tu cara al despertar; si te levantas con el ojo derecho o izquierdo cerrado. Si te gusta el nesquik o preferís un té.
Me acuerdo de tu ingenuidad pero no de tu inseguridad, sobre todo no tengo la imagen de tus ojos mirándome mientras hablamos.
Lo que más seguro estoy de no recordar es de tu fascinación por los colores, en particular de las imagenes naranjas que asocio con tu silueta.
¿Eran verdes tus ojos marrones?