domingo, abril 18, 2010

Cosquillas en el corazón.

6

Un juego que comenzó como excusa para cubrir con su lúdico manto un engañoso hoyo en la base que sustenta mi esperanza. Es cierto que en cada intento cuesta menos pero no por eso se convierte en algo fácil; la imagen aún es poco nítida y tiende a fugarse rápidamente sin que logre colarme en su campo visual. Insisto en destacar mi valioso avance pero sigo sin encontrar el nexo que una mis pensamientos, mis sentimientos y mis acciones siendo Ella el objetivo al que se dirigen. Casi soy dueño de ese mundo…

El programa terminó puntual, pero la transición nos da espacio para algún desliz mediático digno de ser reprobado en tiempos en los que solo ingresábamos a un estudio para aprobar un parcial y la mayor excusa para abrir el micrófono era explícitamente la risa. Ahora han de denominarme ‘profesional’ pero sólo desde el punto de vista calificativo. Mis guiones mantienen el mismo tinte bizarro de antaño y las intromisiones al aire, el mismo cinismo con el cual me identifiqué en aquellos años.
Debo apurarme, mi auto está mal estacionado y no tardará en ser juzgado. Nada que un reconfortante cheque finalizado el mes no pueda costear, debo admitir que es el orgullo el que acelera las agujas.
Hogar, dulce hogar. Balcón con vista a Libertador. Entrepiso decorado por ella tras perder una batalla que consideraba absurda, la notebook siempre frente al ventanal lista para una larga vigilia cubierta de ideas como estrellas iluminando el escritorio desde una recóndita galaxia neurosensorial. Ella esperándome en la cocina con su delantal, tesoro obtenido producto de una intensa búsqueda, elegido especialmente para que genere en mí ese cuadro de ‘Familia joven y enamorada. Moderna, delicada’.
Hoy: Pastas. Amo las pastas. La verdad es que amo las salsas que prepara, que crea. Son únicas, sin nombre. ¿Ingredientes? Lo que considere apropiado sumergir en la sartén. Esa es una de las mil y un razones por las que la amo. No le basta con demostrarme su amor simplemente con elementos nominales, los cuales considero casi vulgares, carentes del efecto sorpresa. Ella es una investigadora. Una científica en constante búsqueda de las fórmulas que rompan con lo establecido a la hora de adularme. Al acercarme, siento como…

No logro percibir su calor. Al tocarla el film se desvanece, como aquellas escenas dentro de un cine donde la cinta reproducida se quema frente a los asustados espectadores.
Si solo pudiese dormir en esta vida y despertar en aquel sueño basado en secuencias cortas que circundan por mi cabeza aún sin un claro orden…
¿Qué mecanismo se pone en juego cuando logramos mantener a alguien en nuestra mente con tanta claridad sin haber perpetrado aún ese contacto? ¿Es un rompecabezas al que damos forma a partir de recuerdos en otra vida o son los deseos de quebrar la barrera de lo temporal? Ver algo que a la distancia podría suceder ¿Podrá suceder si así lo deseamos?
Están por otro lado quienes dicen que no debemos pensar en el futuro sino remitirnos a vivir el presente: ‘La vida es eso que pasa frente a nosotros mientras estamos haciendo otros planes’. Limitarme a verla por la calle evitando un cruce causal y reflejar para mi interior la palabra ‘Ojalá’, porque cuando decimos ‘Ojalá’ nos sentimos más protegidos ante una posible frustración que acabe con nuestro ego por el suelo o incluso peor, con nuestra ultima esperanza de una vida en compañía. Renunciar al ventanal en los días de lluvia, al track random de aquella banda inglesa, a las salidas a correr con el fin de cortar la mufa o a escribir esta hoja inspirada por ‘la ausencia de’.
Renunciar a una proyección es renunciar a la pasión con la que nos mantenemos alertas al girar la esquina, al sonar nuestro celular o al cruzar por la puerta de su trabajo. Adelantar la escena que nos aterroriza para continuar la historia ahora desde nuestro dialogo preferido, palabras que en definitiva no tienen significado propio sino mediante las experiencias que las han precedido. Entonces ¿Por qué vemos películas que ya hemos visto? ¿Por qué, sabiendo su libro de memoria, nos complace repetir el guión al unísono con el personaje? Buscamos vivir mediante ellos un pseudo-presente que falsificamos mediante cálidas ilusiones.
No creo conveniente cerrar esos viejos álbumes mentales atestados de fotos a las que recurrimos cada vez que pensamos en su cara casi ingenua en primer plano para tomar nuevas y más razonables perspectivas. Imágenes felices pero que solo podremos fotografiar cuando entendamos que el rollo está en nuestro accionar.

Desear o reventar.


martes, abril 13, 2010

(Divina) Tentación.

7
Es difícil contar una historia. No se sabe como empezar pero quizá una marca en tu alma es un buen punto de partida.
Lamento no haberlo asumido antes. Podría haber sido solo su gran amigo pero preferí no significar algo y olvidé lo que trató ella ser para mi; todo salió de la nada. Nos divertiamos pensando que todos eran tontos y nosotros no, a pesar de las discusiones muchas veces generadas tan solo por la satisfacción de pelear. Eramos divertidos.
No se realmente cómo estaba ese dia, si había sol o estaba nublado como hoy. Preparaba el amargo mate cocido en un pequeño descanso laboral, estábamos los dos y ya era un gran logro no haber discutido en ese momento por cualquier cosa. Nos mirábamos y aunque quizá uno en ese momento no sepa como puede reaccionar la otra persona, solo se concentra en poder dejar fluir lo que no se puede manejar, en este caso aceptar la invitación de una galletita sin dejar de mirarla dar dos pasos adelante ver y cerrar los ojos para luego dejar que el silencio ocupe el lugar que siempre tiene.
Después recuerdo que conseguí muchas veces su atención en el vaiven de las escaleras que pertenecían a nuestro lugar de trabajo. Pensaba q todo tendría que empezar y terminar así
Trataba de explicarle que se destruiría todo si continuaba, ella no entendió o quiza yo no entendí, y una tarde ni siquiera nos despedimos pero, bueno, las historias sin final son así; con dolor y desorden lo acepté, para dar paso a la tranquilidad y la estabilidad desde aquella vez todo quedó guardado.



Después de unos años, me encontré con las únicas protagonistas y testigos de ese momento y decidi volver a conectarme con esta niña.

-¡Hey! ¿Cómo te va? Tanto tiempo ¿Cómo estás?
-¡Hola! ¿Cómo estas? Yo bien, en pareja, conviviendo ¡Jeje! ¿Y vos?

- (…)

Todavia no puedo describir el momento en que me quedé leyendo su respuesta. Me arranqué de mi presente, aunque siempre sospeché como le fue después, nunca me pude despedir de esa historia por ocultar el dolor en un lejano pasado. La lección ya no será para mi. Dicen que para terminar primero se tiene que empezar pero ¿Alguien sabe qué hacer cuando ni siquiera se sabe cuando algo nació?
Y aún cuando cada uno de los protagonistas tengan ya su historia y aseguren que no habrá vuelta atrás, no dejen al descubierto esas sonrisas cómplices, esas discusiones preparadas, porque entonces volverán por esa noche tantas veces negada por ellos mismos, aunque solo se trate de un momento, para luego volver a su respectivo capitulo de vida
Por eso digan adiós si quieren.
Cierren su historia.
Terminen su libro.
Pero tengan en cuenta que a veces el principio también se llama fin.


sábado, abril 10, 2010

Orgullo.

2
Decidiste dejarlo de lado por unos días, tan solo porque descubriste que aquella diosa, la cual creaste, está allí, del otro lado, sedienta de alcohol. Una vez mas conmueve a tu ser. Me dice aquella voz interna (Por fin reconocible) que no está bueno que nadie tenga en sus manos ni siquiera un instante tu existir.
Entonces. . .
¿Por qué te serviría aquella diosa que se vuelve a escapar sin darse vuelta para despedirse?
Si uno sabe que lo que supiste llevar todo este tiempo alimentando te hizo mas fuerte…
¿Te crees invencible ahora?
A esa diosa, no la volverás a ver jamás ni en petacas ni en bares. Ni aún dejando de lado por fin tu sentimiento, ese que supo contestar un llamado, ese que supo decir: “Vos tenés ganas, elegí vos” para que celebren del otro lado el creer tener el poder si aún piensan que de batalla esto se trata. Tu sonrisa de: ‘Esto ya está pasando’, se mezclará con los hermosos retornos de las petacas, de noche a solas en tu habitación con gente extraña, de noche con amigos. Sabemos que esas mañanas del domingo post-reunión etílica los recuerdos se vuelven preguntas pero vuelvo a insistir cuando uno peca y cae en la amistad con su orgullo, ¿Acaso eso puede interesarnos?

Pienso que el tiempo ayuda a adueñarnos de ciertas noches para sonreír y gritar sarcásticamente nuestra felicidad de sentir que los calendarios se van llevando también todo aquello que en un solo día te pudo sacar. Toma del brazo a ese nuevo amigo e invítalo con el resto, gastemos energías, pasado mañana vendrá alguien mas a instalarse y quizá esta vez la historia sea diferente y los Blogs y terapia y esos estúpidos (Pero servibles) llantos desaparezcan. O tal vez vuelvan a romperte el corazón. Mientras tanto, después de creer jugar perfectamente a las escondidas, esta bueno sentirse orgulloso de nuestro nuevo pero no mejor amigo, nuestro propio orgullo.
¿Esto está mal?
Si realmente lo está, no creo que le importe a nuestro sábado con amigos visibles e invisibles…
Total… Siempre hay un “¡Hola!”